#590. El profesor infiel de la Javeriana

Rico culo. Está para preñarlo“, me escribió #590 por Twitter seguido de una foto de él. Me gustó mucho su foto y le respondí con más fotos de mi culo. 

Después de ese día mantuve el contacto con #590 pero no hablamos con frecuencia porque tenía pareja y era arriesgado para él. A veces me enviaba videos haciéndose la paja y fotos de su cuerpo. Un día me escribió para contarme que su novio no estaba en la ciudad, y solo quería conocerme porque amaba mucho a su pareja. Fui esa noche a su casa, se veía muy bien en persona.

Me contó que es profesor de la Javeriana y que había leído un par de relatos de mi diario. Me felicitó por mi escritura y me sentí halagado. Me habló de su novio y de la gran persona que era. Después de hablar por un rato me invitó a su cuarto para ver una película, apagó la luz y puso “el sustituto” con Angelina Jolie en Netflix. Nos acostamos en la cama y con el tiempo se acercó más a mí hasta que terminamos en posición cucharita.

Me estaba quedando dormido cuando escuché bajar su cremallera y sentí que se empezó a tocar ahí abajo. Pretendí estar dormido y continué sintiendo como se frotaba la verga. Presionó su cuerpo contra el mío hasta que sus labios tocaron mi nuca y su respiración se volvió cada vez más intensa a tal punto que lo escuché gruñir en voz baja.

No sabía cuál era la razón de sus suaves gruñidos, pero en ese momento decidí quedarme callado. Empujé mi trasero hacia él para sentir su pene, el cual se estaba poniendo más duro.

Presionó su bulto contra mí, estiró su brazo hacia mi costado y colocó su antebrazo debajo de mi cabeza. Me congelé, no di ninguna indicación de estar despierto, su respiración pesada pronto volvió. Me moví hacia atrás rozando su miembro mientras mi pene empezaba a ponerse duro, producto de la estimulación que me hacía sentir su miembro volviéndose más grande detrás mío.

Moví mi mano hacia atrás, alcancé su bulto y cogí la punta de su verga, pero esta todavía estaba cubierta por sus bóxers. Empecé a subir y a bajar su prepucio con mi mano, estimulando la punta de su miembro a través de la tela de sus bóxers que separaba mi mano y su glande.

Se alejó de mí y se quedó quieto, como si estuviera a punto de correrse y no quisiera hacerlo todavía. Luego susurró: “Me tienes al borde. Abrí los ojos, lo miré mordiéndome el labio inferior y metí la mano entre sus bóxers, agarrando su dura verga y guiándola hacia mí.

Tomó mi muñeca y alejó mi mano de su entrepierna tratando de detenerme; pero el placer que sentía lo hizo dudar y cuando se relajó; acerqué su mano hacia mi pene y logré agarrar su bulto de nuevo. Tiré sus boxers hacia abajo. Nos movíamos lentamente, el duvet nos cubría desde los pies hasta el cuello. Se quitó la camisa, rozando su abdomen velludo sobre mi espalda mientras me manoseaba.

Besó mi oreja y comenzó a darme nalgadas con su verga, sacudiéndola contra mi culo como cuando un hombre sacude su pene en un orinal después de orinar. Empujé el duvet hacia abajo, exponiendo nuestros cuerpos a la oscuridad de la habitación. 

Tomó su verga con la mano y la golpeó duro contra mis nalgas, luego comenzó a moverla despacio hacia abajo hasta tocar la cabeza con el área ubicada entre mi culo y mis huevas, donde empiezan mis piernas.

Su verga estaba húmeda y pegajosa. “Estoy muy arrecho”, susurró a mi oído con un tono de voz que me hizo lubricar, esto llevó mi pene a un nivel máximo de estimulación. De haberme estado masturbando me habría venido con sus palabras.

Sus dedos se enterraron sobre mis dos nalgas, sentí su pre-cum a través de cada uno de sus movimientos. Comencé a empujar mi cadera de nuevo hacia atrás, mientras #590 sacudía su verga entre mis dos piernas, estimulando su glande. #590 me ayudó a descubrir que soy muy sensible en el área que se encuentra entre mis bolas y mi ano, nunca antes alguien había estimulado esa parte de mi cuerpo.

A medida que se acercaba el momento de correrme #590 empezó a mover su pene entre mis piernas frenéticamente, mientras tanto quería sentirlo dentro de mí. Subió mi camisa hasta el cuello y terminó de tirar la cobija hacia abajo, ya nada nos cubría.

Abrazó mi cuerpo desnudo con su brazo rodeando mi cuello. Deslicé mis manos sobre su cintura y agarré sus dos nalgas fuertemente para atraerlo hacia mí mientras sentía la cabeza húmeda y grande de su verga acercándose a mi culo.

Metió su dedo en mi ano, me pareció increíble sentir como me estimulaba con su dedo mientras frotaba su pene contra el pliegue de mis piernas a un ritmo constante para no correrse todavía. Sentí su verga húmeda y cálida rozando suavemente entre mis piernas al ritmo de sus gemidos sofocantes.

Su verga se sentía dura como una roca entre mis piernas, finalmente apuntó el pene hacia arriba con su mano hasta que tocó la entrada de mi ano con la punta de su miembro. Incliné mi culo hacia él y sentí la cabeza de su verga caliente presionar contra mi ano.

De nuevo agarró mi cadera con sus dos manos, impidiendo que me alejara. Empujé mi culo contra su verga y con un solo movimiento deslizó la cabeza dentro de mí. Me quedé inmóvil ante la increíble sensación de la punta caliente de su pene ingresar por mis paredes anales. Apreté mi culo alrededor de la cabeza palpitante para jalarlo más profundo y dio un gemido lleno de placer, en ese instante tuve la idea de comenzar a usar los músculos de mi esfínter para apretarlo aún más.

Me quede completamente quieto mientras que #590 empezó a masturbarse con mi culo. Mi ano succionó su pene más profundo, luego agarró fuertemente mi cadera con su mano y dijo: “Qué rico ese culo apretadito“, sus gemidos de placer eran increíblemente excitantes, estaba cerca de acabar y seguí apretando, masajeando su verga con mi ano apretado.

Finalmente no quiso posponer más la urgencia que tenía de venirse, escuché su respiración volverse errática, sentí su verga hincharse dentro de mí, y cuando comenzó a correrse jaló mi pelo y respiró profundamente. También me vine, me sentí satisfecho. Segundos después sacó su pene y se levantó de la cama.

El calor inundaba el interior de mi culo, sentí que algo húmedo, pegajoso y caliente se desbordaba desde mi ano, avanzando lentamente sobre mis nalgas y resbalándose por mis piernas hasta gotear en la cama. Agarré un poco de su semen con mi mano, era pegajoso, lo lamí para probarlo y sabía salado.

No quise tentarlo para que hiciéramos algo esa noche porque no quería que se sintiera mal por serle infiel a su novio conmigo, por eso dejé que él hiciera casi todo. Al final nos habíamos entregado el uno al otro ante el placer al que sucumbimos esa noche.

Puntuación: 9,5 de 10

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