#594-#595. Follado por dos activos en una oficina

El anonimato es una de las cosas más excitantes pero sombrías de este diario, saber que hay alguien ahí afuera que quiere follarme, jalarme el pelo y eyacular sobre mi cara o mis nalgas sin importarle quien soy, a qué me dedico o con cuántos he estado es tan delicioso como superficial. Al final solo soy un cuerpo y una cara para la mayoría.

Así me acostumbré, y así me enseñaron a verme al espejo. Cada #personaje es un número, no importa su nombre. Cada encuentro tiene un propósito y es hacer llegar al otro al orgasmo.


¿Quiere trío?“, preguntó #594. Su foto de perfil de Grindr era el torso de un hombre blanco promedio. No era musculoso, ni gordo, ni muy delgado. Su nombre de perfil decía “Cruising Bi” y su rol era activo.

Me contó que no tenía sitio, pero que había otro activo que tenía lugar y que estaban buscando un pasivo. Le pedí foto del otro activo y la envió pocos minutos después. Era de contextura gruesa, blanco, joven, y tenía una quijada varonil que me llamó la atención. Le di mi teléfono y me agregó al grupo de WhatsApp donde estábamos #594, #595 y yo.

#595 envió la dirección por el grupo. Salí camino hacia el lugar y en el trayecto #594 me escribió al privado para encontrarnos en la entrada y subir juntos. Cuando llegué tuve que esperar a #594 un rato, me describió como iba vestido y luego lo vi llegar desde lejos. Era más alto de lo que me imaginaba, tenía barba y aparentaba 28 años.

#595 dio el número de la oficina y nos anunciamos con #594 en la recepción. Mientras subíamos en el ascensor, #594 me comentó que era bisexual, que solamente se había enamorado de un hombre cuyo amor era imposible, que había tenido morbo con pocos hombres en su vida y que nunca había penetrado a uno.

Llegamos al octavo piso, tocamos el timbre y #595 abrió la puerta. Lo primero que noté al entrar fue el logo de la compañía detrás del escritorio de la recepción. El lugar estaba compuesto por tres o cuatro oficinas separadas por vidrio esmerilado, a la derecha se encontraba una sala de juntas donde había una mesa grande con espacio para 12 personas aproximadamente, un ventanal con vista hacia el centro comercial Unicentro atravesaba toda la sala. Había un sofá-cama en el pasillo ubicado al frente de la recepción.

#595 nos invitó a que nos sentáramos en la sala de juntas para conocernos. Los primeros momentos fueron incómodos, con silencios y miradas extrañas. Al ser #595 el anfitrión, logró romper el hielo preguntándonos nuestros roles y qué nos gustaba hacer en el sexo; noté que #595 era paisa por su acento.

#594 dijo que trabajaba cerca, que se consideraba activo pero no tenía mucha experiencia con hombres, #595 dijo que también era activo y que le gustaba hacer de todo en el sexo.

#595 preguntó en qué parte queríamos empezar y #594 y yo sugerimos que fuéramos a la entrada donde estaba el sofá-cama. #595 sacó la parte inferior del sofá para convertirlo en cama y me acosté encima, vi como los dos me miraron como su presa mientras se desabrochaban el cinturón. Me empecé a sentir muy nervioso e intimidado pero hice todo lo posible por ocultarlo.

Como la mayoría de las veces, por más que intenté ocultar mi sentimiento en ese momento, no fue posible. Tranquilo que nosotros no lo vamos a violar“, dijo #595 para tranquilizarme y se alejó un paso. Respiré profundo e intenté tranquilizarme, pero sus miradas me hicieron acordar de momentos que he vivido en el pasado. #594 y #595 pararon de moverse, era evidente que ya se habían dado cuenta de lo asustado que estaba.

“Perdón”, dije. Me sentí avergonzado, y me propuse a disfrutar del momento y empecé a desnudarme. Tomé a #594 del brazo para hacerle saber que confiaba en él y continuó desabrochándose el cinturón. #595 empezó a quitarse la ropa hasta que los tres quedamos desnudos.

Para mi sorpresa, #594 y #595 ya estaban duros al momento de bajarse el pantalón. La verga de #595 era un poco más grande y gruesa que la de #594. Metí la verga de #594 en mi boca y empecé a mamársela mientras masturbaba a #595 con mi mano derecha. Se sentía delicioso ser el centro de atención y tener dos vergas a mi disposición, siempre he sido adicto a ese tipo de atención.

Mis primeros tríos fueron decepcionantes hasta el punto en que preferí evitarlos. No se trata de ser el centro de atención exclusivamente, pues no siempre es posible, pero debe existir un balance entre los 3 entes y el placer distribuido.

#595 empezó a tocarme el culo mientras #594 me jalaba el pelo y me atragantaba con su vergota. Me estaba masturbando al ver semejante espectáculo, dos hombres arrechos, excitados, uno masturbándose con mi boca y el otro con mi mano. Esperaba con ansias que derramaran su leche sobre mí, pero todavía no era el momento, debía continuar dándoles placer.

Cambié de verga en mi boca y empecé a chupársela a #595 y a masturbar a #594 con mi mano, de vez en cuando me gustaba mirar hacia arriba y ver las expresiones de placer de cada uno. Puse a trabajar mi garganta y mi mano a toda marcha, pero después de varios minutos empecé a sentir agotamiento, aunque este no me impidió continuar disfrutando de los dos miembros que tenía para mí.

Sentí mucha atracción hacia #595 desde el inicio. Me gustó su varonilidad, su voz, su forma de actuar, y su físico, además me provocó un deseo por sentir su pene en mi culo.

Paré de estimular las vergas de #594 y #595, me acosté sobre el sofá y miré a #595 a los ojos, lo hice con el único fin de invitarlo a acostarse a mi lado, segundos después se acercó y se acostó en cucharita rozando la cabeza de su pene con mis nalgas. Me acerqué más hacia él y puso su mano en mi cintura, luego empezó a frotar su verga más fuerte entre la raja de mis dos nalgas y a moverse cada vez más rápido.

Escuché su respiración volverse más intensa a medida que estimulaba su glande en medio de mi trasero. Mientras tanto #594 nos observaba de pie masturbándose, empecé a gemir más duro y a moverme hacia adelante y atrás, incitando a #595 para que continuara estimulando su miembro conmigo.

Me agarró más fuerte de la cintura y decidí acostarme boca abajo con mi culo apuntando hacia arriba. Inmediatamente #595 se acostó encima mío y apuntó su verga contra la entrada de mi ano, empezó a presionar y metió la cabeza, luego la sacó y empezó a jugar con la cabeza de su pene y mi ano, dejando entrar la punta y sacándola rápidamente. Su juego me encendió hasta que me llevó a un éxtasis intenso cada vez que sentía su cabeza ingresar y salir de mi ano.

Luego la sacó y empezó a masturbarse con su pene entre la raja de mis dos nalgas de nuevo, subía y bajaba su pelvis con su verga rápidamente, me tenía loco. Al estar encima mío, #595 tuvo mayor control de sus movimientos en comparación cuando estábamos acostados en cucharita.

Empecé a gemir más duro, a moverme hacia arriba y abajo para hacerle saber que a pesar que no tenía su miembro adentro, disfrutaba tanto como él los movimientos bruscos e intensos de su cuerpo. El placer era igual o mayor que si hubiera tenido su pene adentro.

Agarré sus brazos con fuerza, lo jalé hacia abajo y cayó sobre mí . Puso su brazo alrededor de mi cuello y continuó follándome con su verga rozando mi culo. Empecé a sentir el sudor de #595 emanando de su pecho e impregnando mi piel, eso me excitó aún más.

De repente, #595 se levantó y empezó a masturbarse al lado de #594, quien se acercó a mí para que lo masturbara. Lo hice un rato y luego me abrí de piernas con mi ano apuntando hacia él, jugué con mi dedo y mi ano para provocarlo y empecé a palpitar mis paredes anales.

#594 acercó su miembro a mi culo y dijo: “puedo estar viniéndome pronto”. Su mano se movía cada vez más rápido alrededor de su verga, se veía demasiado excitado por la forma como miraba mi ano palpitando y luego preguntó: “¿tiene forro?“. Negué con mi cabeza y enseguida caí en cuenta que si hubiera tenido un condón, #594 me habría penetrado y le habría quitado su virginidad.

Cambié la posición de mi culo y apunté hacia #595, quien seguía masturbándose. #594 volteó hacia #595 y le preguntó: “¿me lo mama?“, pero #595 respondió con un NO rotundo y siguió haciéndose la paja admirando mi culo y mi cuerpo. La negación de #595 me excitó. “Lástima que no tiene condones“, me dijo #595 mientras miraba mi ano.

Me acosté con las piernas abiertas mientras que #594 y #595 acercaron sus vergas aún más hacia mí, lo único que se escuchaba en el lugar era sus glandes subir y bajar rápidamente hasta que se vino #594 sobre mis piernas, mi pene y mi abdomen, pocos segundos después se vino #595.

#595 me señaló el baño y entré para limpiarme el semen, cuando salí del baño #594 y #595 ya estaban vestidos. #595 dijo antes de despedirse: “¿Si ve que no lo violamos?“. Me despedí de #595 con un apretón de manos y bajé con #594 en el ascensor.

Puntuación: 10 de 10

Un comentario sobre “#594-#595. Follado por dos activos en una oficina

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .