#603. El casado lechero

Mientras que el casado promedio bisexual o del closet se limita a vivir su vida bajo las convenciones que dicta nuestra sociedad actual, algo como tener sexo con otro hombre estando en una relación matrimonial le puede parecer tabú y pervertido, y se niega a disfrutar de un acto tan normal y delicioso como tener sexo otro hombre.

Muchos casados que se catalogan como heteros-curiosos o bisexuales no son capaces de ir más allá de una simple mamada, una conversación hot con otro hombre, ver porno gay o entrar a Grindr ocasionalmente. La historia de #603 es el perfecto ejemplo de un hombre casado cuya vergüenza desapareció y supo aceptar lo que también le gusta, sucumbiendo ante el encanto de una tarde de pasión con alguien que no era su esposa, ni una amante, sino un joven.

Un día que su esposa no estaba en la casa y él estaba de “home office”, me envió un mensaje para contarme que estaba solo. Llevábamos semanas hablando esporádicamente, solía escribirme en las noches cuando su esposa estaba dormida.

Nuestras conversaciones incluían fotos de nuestras vergas y culos, hablamos en qué posición íbamos a follar cuando estuviéramos juntos, dónde nos íbamos a correr, en qué lugares íbamos a tirar, entre otras cosas que hacían terminando masturbándonos. Acepté su invitación, y salí hacia su casa con el corazón palpitando, emocionado de agregar otro casado a mi lista.

Cuando llegué a su apartamento noté juguetes de niños chiquitos en la sala. Había un triciclo y bloques de Lego regados sobre un tapete didáctico para niños. Supe que eran de sus dos hijos pequeños. Era alto, blanco, mono, tenía barba, y aparentaba 35 años. Fuimos directo a su cuarto, la cama estaba destendida y estaba escuchando música en su Smart TV.

Nos acostamos y nos arropamos con el cubrelecho, supongo que me acosté en el lado donde duerme su esposa porque había un espejo redondo que usan las mujeres para maquillarse en la mesa de noche. Pasaron un par de minutos en silencio cuando su pene comenzó a ponerse erecto. Instintivamente lo agarró y jugó con sus bolas mientras mi verga empezó a crecer hasta que estuvo completamente dura. #603 me miraba mientras mi boca se llenaba de saliva.

Su muslo tocaba el mío, podía sentirlo frotando su pierna contra la mía en un movimiento muy lento, estar entrepiernados de alguna manera esto me hizo producir precum. Saqué mi verga para mostrarle que estaba duro mientras él observaba lo que estaba haciendo. Enseguida me bajé los bóxers y dejé al descubierto mi trasero. “¿Te importa si …?” preguntó en voz baja, dejando que su mano cayera en mi pelvis.

“No, no, por favor, hazlo”, le respondí mientras lo miraba profundamente a los ojos y me acariciaba la verga y los testículos simultáneamente. Agarró su miembro y empezó a frotarlo al mismo ritmo que lo hacía yo. La cabeza rosada de su pene se veía tan provocativa como sus labios delgados y brillantes, fue increíble masturbarme junto a él.

Mientras estimulaba la cabeza de su verga tuvo que tener cuidado de no eyacular demasiado rápido, después de haber estado con cientos de hombres, es fácil saber cuando alguien está a punto de eyacular. #603 no dejó de mirar mi culo después que extendí mis piernas hacia él y separé mis dos nalgas cuidadosamente con mis manos para revelarme completamente. Cuando nuestro ritmo de respiración aumentaron hasta el punto de llegar a una sincronización perfecta, deslizó un dedo dentro de mí y pude sentir la humedad que se formaba dentro.

Fue simplemente increíble. Ingresó su dedo en mi culo y empezó a masturbarse vigorosamente, luego se movió un poco hacia mí para que su pene estuviera más cerca de mi pierna. Guiñó un ojo mientras empujaba su dedo adentro de mi ano y observaba a mi verga erguida como resultado del “foreplay”. El deseo con que me miraba me puso loco, sentí que #603 podía explotar en cualquier momento.

Sacó su dedo y se echó para atrás, pensé que se iba a bajar de la cama pero en lugar de alejarse, se arrodilló delante de mí. Su pene estaba tan erecto como era posible, y apuntó hacia mí para mostrarme lo caliente que estaba conmigo. Entonces le indiqué con mi dedo índice para que se acercara como si quisiera susurrar algo a su oído, en ese instante #603 me besó en la boca y nuestras lenguas se encontraron, exploré la parte más profunda de su boca e intercambiamos nuestra saliva.

Fue un beso intenso, sentí que finalmente nos conectamos de una forma especial como lo habíamos estado haciendo. Su verga estaba tocando mi estómago y comencé a masturbarme, usé su vientre para aprovechar la fricción y el calor adicional. Al igual que él, tuve que controlarme para no acabar rápido.

Agarré sus tetillas y las masajeé, eran tan suaves pero firmes, besé sus pezones rosados y noté como gimió cuando mordí suavemente uno de ellos. Continuamos estimulándonos el uno al otro sin límites durante varios minutos. Después de un rato, movió la cabeza hacia atrás y aplicó un poco de saliva sobre su verga palpitante.

¿Cómo te sientes? Sólo quiero que disfrutes…”, dije para atenuar cualquier culpa que pudiera estar sintiendo por acostarse conmigo. #603 me miró con una mirada viciosa y cariñosa mientras comenzaba a acariciar suavemente mi verga, moviendo el prepucio hacia arriba y hacia abajo. Sentí pequeños espasmos alrededor de mi cuerpo, #603 sujetó mi pierna con la mano mientras nuestros ojos se encontraban. Bajé mi cabeza para mirar su pene, el cual a pesar de estar erecto, era más pequeño que el promedio.

Subió su pelvis y colocó su pene frente a mi cara, entonces moví mis suaves labios húmedos alrededor de la cabeza de su verga. #603 gimió, acarició mi cabello y jaló suavemente mi boca sobre su verga pulsante, la succioné con mis labios por unos 5 minutos mientras él jalaba mi pelo hacia adelante y atrás. “Me vas a hacer venir…” susurró mientras empujaba su verga en mi garganta.

No quería que se viniera todavía, quería sentir su verga dentro de mi agujero, así que paré de mamárselo inmediatamente y lo miré fijamente. “Quiero que me cojas”, le pedí. Cuando oyó esas palabras salir de mi boca; se dio cuenta que hacerlo sería inevitable, y eventualmente terminaría follándome. Ambos lo queríamos, las cosas se dieron lentamente y finalmente llegó el momento.

Me encantaría follarte“, dijo mientras apuntaba su verga cerca de la entrada de mi ano, seguido de un pico en mi boca. Miré hacia abajo donde estaba su pene, tan cerca de mi culo, y comencé a inhalar y exhalar cada vez más fuerte. #603 apoyó sus brazos sobre la cama y alcanzó un condón.

Agarró mis muslos y me acercó a él, me abrió las piernas y estiré mis pies hacia los extremos para dejarlo ingresar. “No creo que pueda…me vengo rápido”, me advirtió. Llevábamos suficiente tiempo teniendo morbo, lo cual nos había prendido a los dos, por eso no dudé en que no iba a durar mucho.

Tomó su pene con la mano derecha y apuntó hacia mi ano, levanté mi cadera un poco para estar a su nivel y sentí la punta rozar el aro de la entrada. Finalmente metió la cabeza, y de un solo empujón lo metió hasta el fondo. Gimió fuerte, cerró los ojos con fuerza y dijo “Me vengo”, entonces supe que se estaba corriendo. Gemí al instante, pues saber que había excitado tanto al casado que no logró contener su orgasmo ni un segundo después que lo metió fue un honor.

Dejó su pene dentro de mí durante unos segundos mientras nos mirábamos a los ojos. El sentimiento era indescriptible, como si hubiera logrado mi objetivo. Luego lo sacó y vi la leche espesa y blanca que había depositado dentro del condón, #603 demostró ser un hombre muy lechero.

Jalé condón usado de su pene que se estaba volviendo flácido y regué el semen sobre mi abdomen, su semen rápidamente corrió por mi torso hacia atrás hasta que llegó a mis hombros, #603 movió sus brazos rápidamente y retuvo su semen con la mano para que no cayera sobre las sábanas. Probé su leche, era amarga, caliente y espesa.

Alcanzó papel higiénico y limpió su leche sobre mi piel. Nos acostamos un rato y se disculpó por venirse tan rápido, pues no tenía sexo con su esposa hacía varios días. A pesar de lo rápido que se vino no me importó, de hecho me gustó haberlo excitado tanto. Me vestí y me fui satisfecho de haberle dado una velada inolvidable al casado.

Puntuación: 7,5 de 10


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