#607. El conductor de Uber vergón.

No sé cuánto tiempo llevaba #607 sin tener sexo, pero estoy seguro que bastante. Sé identificar cuándo alguien está veraneado, y #607 necesitaba culiar urgente. La primera noche que hablamos por Grindr era muy tarde y me insistió en que fuera a su apartamento porque tenía sitio. 

Me envió unas fotos deliciosas de su verga y su pecho velludo, pero estaba tan cansado y la noche estaba tan fría que ni una propuesta de Zach Efron me habría hecho salir de mi cama a esa hora.

Dejé de responderle y me acosté a dormir. Al día siguiente cuando me desperté, abrí la aplicación para revisar los mensajes nuevos y el último mensaje era de #607. Su insistencia me convenció y me alisté rápido para ir a su casa.

Cuando llegué a su apartamento me abrió la puerta en bóxers y camiseta. Era alto, tenía barba corta, era acuerpado y aparentaba 25 años. Me dijo que estábamos en el apartamento de sus abuelos que estaban de viaje.

Entramos a su cuarto y lo primero que hice fue quitarle la camiseta para admirar su torso. Su pecho era velludo y sus tetillas bien negras, acaricié sus vellos. Me desnudé rápidamente y subimos a la cama.

Me acosté boca abajo y #607 sacó su verga de 20 centímetros gruesa, hacía tiempo no estaba con alguien tan vergón. Dada su insistencia desde la anoche anterior para follarme, no me sorprendió que se pusiera completamente erecto tan rápido. Sabía que iba a doler, pero al mismo tiempo el tamaño de su verga me excitó. Empezó a rozar su pene entre la raja de mis nalgas, estimuló su miembro con mi culo y luego se levantó para sacar un condón de la mesa de noche. 

Me acosté para follar en misionero con mis pies sobre sus hombros y colocó una almohada debajo de mi culo. Lo insertó despacio para evitar que me doliera y poco a poco aceleró el ritmo. Nunca olvidaré lo que pasó después.

La madera de la cama sonaba como si estuviera a punto de romperse, rápidamente el ruido veloz de nuestros movimientos opacó el de mis gemidos. Nunca sentí tanto morbo al escuchar el chirrido de una cama en movimiento, el sonido de la madera vieja era intenso y potente.

Hundí mi cabeza contra su hombro grueso, abrí mis y mantuve mi boca abierta y gimiendo. 

#607 siguió yendo cada vez más rápido, bombeando su miembro dentro y fuera de mi apretado culo, follándome como un conejo. Se sentía tan bien tener algo tan grande estirando mi trasero, llenándome como me gusta que lo hagan. 

“¡Oh, cógeme, así! Fóllamme el culo con fuerza!”, le rogué y respondió deslizando su verga hacia afuera y empujándola de nuevo hacia adentro, sacándola y metiéndola. Follaba mi culo apretado tan fuerte que me hacía gritar a medida que sus caderas golpeaban contra mis nalgas.

“¡Ahhhh si!” gemí cuando su gran verga tocó lo más profundo de mi ser. Dentro, fuera, dentro, fuera, me taladraba como un perro, salvajemente, como partiéndome el culo. 

Comenzó a masturbarme mientras seguía cogiéndome, haciéndome perder el control. Algo caliente y grande me follaba el culo como nunca antes y me encantaba cada minuto de ello, no quería que eso terminara tan rápido.

Sus manos tiraron de mis caderas hacia su verga, dejando que su gran miembro se deslizara de nuevo hacia mí, grité fuerte cuando lo metió profundamente dentro de mí otra vez. #607 empujó su pene más adentro en esa misma posición, penetrando mi trasero tan profundo que no podía hacer nada más que gemir en éxtasis. De repente paró y dejó de moverse. “¿Qué pasó?“, pregunté. “Si sigo así me vengo”, respondió. 

Entonces se acostó encima y se quedó quieto por unos dos minutos. Sentí su respiración palpitante y cuando recobró el aliento continuó. Una vez más, comenzó a deslizarse dentro y fuera de mí, dejando que sus caderas golpearan mis nalgas.

Jadeó y gimió con cada movimiento, mi verga estaba muy dura al saber que una gran verga me estaba follanso el culo. Su gran pene se deslizó dentro y fuera de mi culo apretado, dejando que mi agujero resbaladizo se estirara alrededor de este. 

Sus manos se agarraron fuertemente a mi cadera mientras me jalaba salvajemente hacia su pelvis, golpeando mi culo como una máquina. Luego golpeó mi culo aún más fuerte, haciendo que la sensación de adrenalina se disparara. En ese instante pensé: “Mierda, voy a estar adolorido mañana”. 

#607 preguntó en medio de la follada que me estaba dando: “¿Le gusta? ¿Te gusta como lo cojo?”. Reuní toda la energía en mi cuerpo para gritar, y respondí: “¡Me encanta!”

Luego se lanzó de lleno con un violento golpe, el más fuerte de todos y que sonó como un aplauso. Esa fue la primera vez que vi sus brazos gruesos agrandarse cuando me agarraron como si fuera un pedazo de carne que da placer.

Luego me dio una cachetada que me dejó la mejilla roja y me ordenó que siguiera gimiendo. Mi corazón estaba latiendo a una velocidad de 100 kilómetros por segundo, enviando sangre llena de éxtasis a mi verga y a todo mi cuerpo. 

Finalmente me dio una cachetada tan fuerte que cambió el rumbo de la situación. Grité en voz alta, sabiendo que nadie podía oírme más que #607. El dolor que sentí en los músculos de mi piel reemplazó el éxtasis. 

Mis nervios llegaron a su punto máximo y ​​mis músculos dejaron de funcionar, me quedé perplejo ante el espectáculo de fantasía enferma y sádica que propagaba #607 con su mirada y con cada golpe que me daba. Lo miré, preguntándome si esto era un sueño. Miré directamente a sus ojos con miedo mientras él miraba a los míos. 

Enseguida captó lo que sentí con su último golpe y susurró: “lo siento”. Acto seguido me dio un beso en la frente. Había una mirada increíble de pasión, emoción y deseo en sus ojos. #607 me siguió follando con fuerza empujando dentro y fuera, muy profundo y muy duro, pero no volvió a pegarme. 

Mis dedos seguían cavando en su espalda, que ahora se había vuelto extremadamente húmeda con su sudor. Los talones de mis pies se agarraron a cada lado de sus apretadas nalgas mientras golpeaba sus caderas hacia adelante, empujando su enorme verga más y más profundo en mi culo. 

A medida que continuaba cogiéndome, cada vez más rápido, todo a mi alrededor parecía desvanecerse. No podía escuchar nada, excepto sus gruñidos y mis gritos. Mi cerebro solo podía percibir la verga de #607 dentro de mí; no podía ver la habitación a mi alrededor, a excepción de él delante de mí, mirándome.

Cada vez que metía su verga, mi culo ardía de la manera más increíble, se sentía tan bien, como si mi ano hubiera sido hecho solo para su pene. 

Se inclinó hacia abajo, colocó sus labios en mi oído, y susurró, “Ni se imagina lo rico que se siente su culo”. Me tenía al borde del orgasmo, con él follándome y su cuerpo entero brillando de sudor. Desde sus apretados pectorales y abdominales hasta sus duros pezones. 

El olor a sudor era fuerte en la habitación. Entonces empezó a hablarme sucio. “¡Sí! ¡qué rico culito! ¿Quiere que me lo coma otro día?”. “Parce que culito tan apretadito”, “Oh! ¡Dios! ¡Mierda, eso está caliente!”, fueron algunas de sus frases. Miré hacia abajo. Vi cómo su miembro gigante y palpitante entraba y salía de mí. Disfruté cada segundo.

Gimió de puro éxtasis. Mordí y chupé una de sus getillas, pasando mi lengua arriba y abajo por su torso caliente que olía a macho. Los gemidos de #607 se hicieron más fuertes cada minuto.

Recobré mis 5 sentidos. El olor a sudor, nuestros cuerpos resplandecientes meciéndose en rápida armonía, el calor de la habitación, la sucia conversación de #607, y finalmente, un miembro gigante me estaba follando el culo.

¡Ahh! ¡Ahhh! ¡Joder! ¡Joder, sí, eso está bien! ¡Sí, lama esa mierda! Chupe mi tetilla”, gimió en voz alta. Luego sacó y apartó su verga de mi culo. “¿Está listo para esto?” Se quitó el condón y empezó a masturbarse.

“¡Sí!” Le respondí, preparándome para la lluvia caliente de su semilla. Cerré los ojos y abrí la boca ampliamente, sacando la lengua. 

“¡Ahhhh! ¡Mierda! ¡SÍ! ¡MIERDA, MIERDA MIERDA! ¡ME VENGO JUEPUTA!”, Gritó, sacudiendo su verga con furia. Sentí el calor de su semen que caía en mi pelo, frente, cejas, mejillas, nariz, mis labios y en mi barbilla. #607 tiró un shot de semen en mi cara. Entonces sentí algo caliente y húmedo correr por mi mejilla. Abrí mis ojos y vi a #607 limpiándome todo el semen con la sábana. Limpió mi frente y luego a la otra mejilla, luego el mentón.

Le sonreí y cerré la boca, tragándome el semen que había caído dentro. Sabía increíble, un sabor entre dulce y salado. Mis bolas se apretaron y mi verga se tensó, enviando el fluido blanco caliente y pegajoso por todo mi pecho.

Cuando acabe usé la misma sábana para limpiarme, estaba todo untado del semen de #607 y el mío. El mañanero había sido uno de los mejores que me han dado, y estoy seguro que también lo fue para él. Mientras me vestía me preguntó si quería volver otro día que sus abuelos no estuvieran en la casa, y sin dudarlo le dije que sí.

Meses después volví a verlo en Grindr bajo el nombre de “Uber”. Le escribí y me preguntó si podía entrar su carro al parqueadero porque estaba trabajando. Se lo mamé en mi cuarto rápidamente porque no podía demorarse, me dijo que hacía Uber y que si alguna vez necesitaba su servicio no dudara en contactarlo. Nunca más hemos vuelto a hablar.

Puntuación: 10 de 10

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