#617. El que trabaja en el aeropuerto El Dorado

Sumen cuarentena más hombres arrechos, es el cóctel perfecto. Me impresiona que haya todavía hombres dispuestos a tener sexo en esta época, pero todo el mundo tiene necesidades sexuales, y me complace poder satisfacer esas necesidades. Me pone duro la idea estar follando con alguien de quien no me sé ni el nombre, conseguir lo que ellos quieren y que se vayan. “No strings attached”. Un intercambio de fluidos corporales y un orgasmo es todo lo que hace falta, qué fácil y qué rico.

Alguien con quien me acosté hace semanas me llama y me escribe todos los días, es muy amigable y guapo pero no quiero verlo de nuevo. Es difícil hacerle entender a alguien que no busco algo serio, pero tampoco quiero ser el #23 de alguien más.

Muchas de mis aventuras en Bogotá acontecían de noche porque, naturalmente, a esas horas los hombres con los que estaba llegaban a sus casas o salían del trabajo, y sus cuartos se prestaban como locaciones estándares para calmar su arrechera conmigo. Con el tiempo aprendí a volverme más hábil para encontrar direcciones y llegar a las casas donde me citaban para culiar. Pensándolo bien, creo que he entrado a más edificios que un rappitendero. 

#617 me recogió bajando el puente en una de las estaciones de transmilenio de la carrera 30, lo cual fue muy gentil de su parte en lugar de solo darme la dirección para llegar a su edificio. Había estado con alguien cerca de allí, como me sucede con muchos lugares que visito en Bogotá. #617 era más joven de lo que me imaginaba, aparentaba 24 años, era moreno, de contextura gruesa y medía 1.70m.

Llegamos a su edificio y entramos a su cuarto. Su habitación era estrecha, creo que funcionaba como residencia estudiantil de la Nacional. Nos sentamos en su cama y vi su portátil abierto, me mostró lo que había estado haciendo durante todo el día: viendo la Voz Kids España porque estaba desempleado, aunque iba a empezar a trabajar en el aeropuerto dentro de pocos días. 

Hablamos por un buen tiempo hasta que llegó el momento para tener sexo. Se quitó su camiseta y noté que tenía un cuerpo promedio, pero de mi entero gusto. Se bajó los pantalones pero no estaba duro todavía, así que se lo mamé y cuando se puso duro, se colocó un condón para penetrarme. Me quité la ropa y puse una almohada debajo de mi culo, apuntó la cabeza de su pene hacia mi ano, y apenas sentí la cabeza supe que no estaba lo suficientemente duro para penetrarme. Volví a chupárselo con el condón puesto, y cuando logré ponerlo duro de nuevo intentó follarme, pero fracasando en el intento. No sabía cómo hacer para que su verga se pusiera dura otra vez.

Noté su cara de frustración, pero pensé que solo hacía falta paciencia y morbo para que pudiera ponerse duro y follarme en forma. Cada ser humano es distinto y a veces los nervios o haberse masturbado antes puede jugar una mala pasada. He estado con hombres que tienen problemas al inicio para ponerse erectos, y aunque no es común, sucede. En estos casos, la solución está en el tiempo, en la paciencia. La sociedad y el porno han dictado que una verga debe estar dura poco tiempo después de quitarse los boxers, pero la realidad no siempre es así. Hay hombres que necesitan más tiempo que el promedio.

No quería que se sintiera presionado, así que dejé que todo fluyera. Finalmente logró su erección. Se colocó un condón y me abrí de piernas para dejarlo entrar. La vista era excitante: tenía un hombre físicamente atractivo frente a mí que había tenido problemas de erección, pero pude lograr que me follara. Me gustaba acariciar su cuerpo naturalmente grueso color canela mientras sentía toda su verga adentro. #617 no era dominante, de hecho era muy calmado en la cama. Me dio la oportunidad que yo tuviera el control de la situación, y de vez cuando es bueno sentir eso.

Me moví hacia la pared para estar más cómodo, eso me permitió abrirme por completo de piernas y dejarlo entrar más profundo. Coloqué mis pies en el aire, lo más arriba que pude para permitir que me follara con mayor libertad. Lo hizo despacio, como su personalidad cálida y tenue.

El buen sexo no necesariamente debe ser rudo ni rápido, ni pasional. A veces basta con la atracción mutua, la disposición del otro para disfrutar, el deseo propio para dar placer, y el deseo mutuo de pasarla bien. Muchas veces el secreto para disfrutar está en enfocarse en las cosas positivas y excitantes que brinda la otra persona, como lo hizo #617. 

Cogimos por aproximadamente 5 minutos más, hasta que paró y se quitó el condón para masturbarse sobre mi cuerpo. Sabía que no iba a lograr venirse mientras me cogía. Vi como empezó a jalar su verga morena al frente mío, disfruté su expresión previa al orgasmo. Ansiaba ver su esperma caliente, y no pasó mucho tiempo antes de ver mi premio. Me masturbé cuando él terminó contemplando su lindo cuerpo.

Cuando todo terminó me vestí y me acompañó hasta la puerta, al salir pensé qué nombre le iba a dar en  mi lista de excel, fue más fácil de lo que imaginaba.

Puntuación: 7 de 10

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