#618. El policía de Normandía

Las cosas han cambiado mucho desde la semana anterior. Recuerdo hace una semana pasar por mi rutina habitual de tomar otra ducha (mi tercera del día) para acostarme con el tercero de ese día, luego ponerme el jean, mis boxers y la primera camiseta que encontrara. Abría la ventana del cuarto y regaba un poco de mi perfume sobre la cama antes que llegara el siguiente para disimular el olor a sexo del tipo con quien me había acostado una hora antes. El día anterior me habían metido 5 vergas. Fue extenuante mantener ese ritmo de sexo, pero aún así siempre estaba listo para el siguiente. 

Desde que se supo que a Boris Johnson, el primer ministro de Reino Unido fue internado en cuidados intensivos por tener coronavirus, la gente ha estado mucho más precavida para salir y tener contacto físico, incluido los encuentros sexuales. Las personas se asoman a las ventanas y los balcones a las 8:00pm para aplaudir y felicitar a los que trabajan en el sector de la salud, eso me parece de admirar.

Tener menos parejas sexuales al día me ha permitido tener más tiempo para mí mismo y disfrutar del aislamiento en el confinamiento de mi habitación. En una semana, el clima ha pasado de invierno a primavera. Los días están tan soleados y cálidos, y las flores y las hojas de los árboles han empezado a crecer, he salido con ganas a botar la basura y al supermercado. Me hacía falta los rayos del sol entrando por la ventana.

Conocí a #618 por Grindr días antes de conocernos cuando tuve que ir al aeropuerto. Llegué a su apartamento en Normandía una madrugada, entramos en silencio para no despertar a la gente con quien vivía, todo estaba oscuro. Me acosté en su cama y empecé a quitarme la ropa. Tuvimos una pequeña charla y me distraje con algo que me tomó por sorpresa. Había un uniforme de policía colgado en su puerta color verde militar con su apellido bordado en dorado. Inmediatamente le pregunté si era policía pero al igual que su uniforme, mi pregunta lo tomó por sorpresa, creo que se sintió incómodo. 

Mi pregunta con opción de respuesta cerrada (si o no) se vio manipulada por sus palabras. Al parecer él prefería evitar el tema, pero no pudo esconder lo evidente cuando vi un uniforme de policía colgado en su cuarto. Finalmente lo aceptó y continuamos en lo nuestro. 

Desabroché su pantalón y comenzó a manosearme mientras nos tocábamos el bulto del otro. Llegué a sus calzoncillos y sentí su erección. Sabía que tenía que tenerlo en mi boca y empujé su cintura hacia mí, bajé sus pantalones y cayó de rodillas con su verga ardiendo frente a mi cara.

Abrí mis labios y la llevé dentro de mi boca, suavemente lamiendo la cabeza con mi lengua. Dejé que mis manos acariciaran sus muslos y fui subiendo hasta encontrar sus bolas. Estaban pesadas, cargadas de esperma, mientras tanto me encendía el pensamiento de estar en la cama con un policía. 

Lo llevé de vuelta a nuestra posición inicial donde él estaba recostado sobre la cama boca arriba. Le dije que tenía un fetiche por los policías y que me excitaría que me follara con su uniforme puesto. Finalmente lo convencí para que se pusiera la chaqueta de su uniforme; pero como dice el dicho, de eso tan bueno no dan tanto y se la terminó quitando poco tiempo después. Cuando lo hizo, lo vi mucho más cómodo y me preguntó si podía besarme. Dije que sí y me dio un beso largo que se volvió un beso francés. Terminamos el beso y extendí mi mano a través de las sábanas para tocar su herramienta. Me arrodillé entre sus piernas y reanudé mi mamada, lamiendo sus bolas suavemente y acariciando su eje con mi mano.

Lo miré con ojos hambrientos y le pregunté: “¿Quieres follarme?“. El policía asintió con la cabeza y noté que él quería hacerlo tanto como yo. Comencé a quitarme la ropa mientras continuaba chupándole la verga. Puse mi trasero sobre su abdomen, se colocó un condón y me dobló ligeramente para ver mi premio antes de que me cogiera.

Ensarté su pene despacio en mi ano y empecé a cabalgarlo, ajustando cada centímetro de su miembro en mi culo. Minutos después me empujó suavemente sobre la cama con mi cabeza abajo, culo arriba y entró en mí de nuevo, un choque eléctrico de excitación poseyó mi cuerpo. Se sintió tan rico ser follado por el policía, 

#618 comenzó a empujar profundamente dentro de mí mientras movía mis caderas hacia atrás para encontrarme con su cuerpo. No le llevó mucho tiempo establecer un ritmo duro y profundo en mi interior. Podía sentir sus pesadas bolas golpeando contra mi culo y cuando eché mi cabeza hacia atrás gemí como buen puto, me agarró de la cintura para obtener mejor control.

El policía gimió y agarró mis caderas más fuerte, supe que estaba cerca. Luego sacó su pene y se quitó el condón, acerqué mis nalgas hacia su miembro y terminó por correrse. Sentí que varios chorros de esperma caliente cubrieron mis nalgas y parte de mi espalda.  Al final se acostó encima mío por unos momentos para recuperar el aliento. Mientras estábamos acostados sentí que su pene se encogía. Luego me puse de pie y me vestí mientras el policía me veía hacerlo.

Después me acompañó hasta la puerta y me dio un beso antes de cerrarla, mis pensamientos posteriores estuvieron llenos de morbo por haber pasado la noche con un uniformado hasta dormirme.

Puntuación: 7,5 de 10

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