#622. Preñado en el baño del Carulla

Había tomado mucha agua, y afortunadamente estaba cerca al Carulla de Pepe Sierra. No creía poder aguantar mucho tiempo, así que entré al supermercado con el único fin de usar el baño.

El piso del baño estaba limpio, impecable, el baño también se veía limpio y solo había unos rayones en las paredes. Mientras orinaba, me di cuenta que algo se movía en mi visión periférica, probablemente eran las bolas oscilantes de un hombre que terminaba de orinar a pocos metros. Terminé de orinar y sentí un alivio gigante, pero no pude contener mi curiosidad y miré hacia mi derecha, era exactamente lo que pensaba. De hecho, era absolutamente imposible ignorarlo. Hice lo mejor que pude, pero mis ojos se obsesionaron con aquel hombre. Después de un rato sin mirar, noté que el hombre seguía tocándose allá abajo, lo cual no era normal, pero lo más curioso es que él no me estaba mirando. 

El hombre sostenía su miembro en su mano derecha, mientras frecuentemente movía su cabeza hacia un lado y el otro. Su verga parecía de tamaño promedio, morena y recta. Acariciaba su prepucio lenta y constantemente. Sus bolas se balanceaban hacia adelante y hacia atrás. El movimiento me hipnotizó.

Antes de poder detener de observarlo, me di cuenta que mi mano estaba debajo de mi pene, masajeándome, fue un reflejo. El hombre me miró y su mano dejó de moverse. En ese instante me di cuenta que tenía que ser el hombre de saco feo que había visto pocos minutos antes a la entrada del Carulla. Su vello púbico había sido cortado recientemente.

Me di cuenta que quería llamar mi atención, y se detuvo justo después que lo miré a la cara. Una larga corriente de precum salió de la punta de su pene. Luego frotó toda la longitud de su verga antes de volver a su movimiento repetitivo original. Me bajé los bóxers hasta las rodillas y dejé al descubierto mis nalgas y mi verga. Eso fue por alguna razón muy excitante.

Mi mano izquierda sostenía mi pene, mientras que la otra se deslizó debajo de mis huevas. Lentamente subí y bajé mis manos por mi miembro, tratando de evitar zambullirme directamente hacia él. Me perdí en la situación. Podía sentir mi pene y mi culo arder por la atención que tanto ansiaba del hombre. Los latidos de mi corazón se aceleraron al saber que alguien podía entrar en cualquier momento.

No podía dejar de ver su pene, así que me acerqué, el hombre me invitó a que tocara su verga. Me quedé allí, con el pene del extraño en mi mano, mirándolo de cerca. Las venas eran pulsantes. El prepucio enrollado, la cabeza morada. El pequeño agujero en la parte superior se destacaba.

Tienes un culo realmente lindo, ¿lo sabes?” dijo sonriendo. Ese cumplido me sacó de mi trance. “Gracias“, respondí en voz baja. Entramos a un cubículo para que nadie nos viera y cerramos la puerta con seguro.

Cerré mi mano alrededor de la circunferencia y comencé a acariciar su herramienta. “Despacio“. Respondió a mi movimiento de inmediato. Lo acaricié y lo vi temblar en mi mano. Después de un rato, pude escuchar al hombre gemir en silencio, estaba logrando mi objetivo. Cada gemido lo acercaba al éxtasis. La verga de aquel hombre en mi mano hizo que mi pene estuviera completamente húmedo. Me sentí sucio, pero al mismo tiempo excitado.

Está un poco seco, ¿no te parece?“, Dijo.

Y qué debería...” No terminé la oración, me di cuenta de lo que quería.

Bajé un poco la cabeza y dejé salir un chorro de saliva de mi boca. Se retorció cuando la gota golpeó la cabeza de su pene. Continué mi camino alrededor de su verga, la atrapé en mi palma, el hombre se crispó.

Eso está mejor. Continúa” exigió, y así lo hice. La cabeza se deslizó lentamente en mi boca. Lo sostuve allí por un momento. Fue muy rico sentir como su pene descansaba en mi boca, no pude evitarlo y comencé a masturbarme.

Dime cuando estés a punto de correrte”, susurré antes de tragar todo lo que pude del pene. Luego lo solté de mi boca y lamí toda la longitud. Empecé a mamar lo mejor que pude. Una mano en el eje, manteniéndolo en la posición correcta para chuparlo, y la otra masajeando mi verga dura.

Luego solté el pene del hombre e intenté acariciarle las bolas. Obviamente le gustó, ya que gruñó de placer. Pero en un momento empujó su verga más profundo en mi boca cuando no lo esperaba. Llegó a la parte posterior de mi garganta y tosí. “Este idiota”. Pensé. Por poco y me hace vomitar. Pero en lugar de enojarme, me volví más competitivo al respecto. Tomé su verga con mis dos manos y comencé a acariciar todo su miembro mientras sostenía su cabeza en mi boca y bromeaba con mi lengua.

Después de un rato pude escucharlo gruñir. Se estaba acercando. Pero eso me puso aún más cachondo. Continuó deslizando su verga dentro y fuera de mi boca mientras hacía todo lo posible para no vomitar. Como a veces empujaba aún más duro, tuve que alejarme de él. 

A medida que avanzaba lentamente, comencé a acostumbrarme a los empujes más duros y no necesitaba respirar tanto. Comencé a mover mi cabeza hacia adelante y hacia atrás para coincidir con su ritmo. Eso me permitió masturbarme de nuevo, pero hizo más difícil controlar la profundidad de sus embestidas. Decidí persistir y soportar esos profundos movimientos. Pero luego él, obviamente a propósito, empujó tan fuerte que la punta de su pene llegó a la parte posterior de mi garganta.

Comencé a toser mientras me atragantaba un poco. Estaba asustado para desobedecer. Todavía tosiendo recuperé mi postura y continué.

¡Continúa!” Dijo, y abrió mis labios con su verga.

Y saca la lengua“, continuó. Hice lo que me dijo. Eso probablemente lo calmó, porque disminuyó la velocidad y comenzó a deslizar su verga dentro y fuera más lento y lo que es más importante, no tan profundo.

Me estaba cansando en esa posición arrodillado. Mi culo estaba rozando el piso. Mientras se deslizaba adentro y afuera de mi boca abierta, comencé a considerar seriamente pedirle que me follara. #622 comenzó a tomar su ritmo nuevamente. Me arrodillé allí y dejé que hiciera lo suyo. Mi culo estaba en llamas.

Después de un rato, comenzó a gruñir. Esperé. Puso su verga en mi lengua y la dejó allí por un rato. Tenía un sabor extraño ahora. Un poco más salado. Luego comenzó a deslizarlo más rápido. Pronto llegó a mi límite, podía sentir los músculos de mi garganta contraerse. Y antes de que vomitara, se retiró. Quería suspirar de alivio, pero él no me dejó. Su pene comenzó a deslizarse nuevamente, pero esta vez aún más lento. Pero no llegó tan lejos esta vez.

Me levanté y me volteé, me sonrió. Me puse contra la pared y sentí algo frotar contra mi culo. Deslizó su verga entre mis nalgas y encontró la abertura. Luego empujó lentamente. Las paredes de mi ano se abrieron y permitieron que la verga se deslizara dentro. 

Me vi siendo follado por un extraño, vi mis bolas rebotar y menearse. Mientras lo hacía, sentí olas cálidas en mi vientre, viajando por mi cuerpo y llegando a mi esfínter. Sentí su orgasmo acumulándose en mí. A medida que las olas ganaban fuerza, me di cuenta de que sería un orgasmo más intenso que el anterior que me folló. Sin embargo, antes de que pudiera averiguarlo, el hombre se detuvo.

Comencé a balancear mi cuerpo hacia adelante y hacia atrás. Despacio. Podía sentir cada empuje acumulando tensión en su miembro. A medida que esos gruñidos y gemidos se hicieron más fuertes y más frecuentes, aceleró el paso. Quería que se corriera, y como pude sentir una corriente interna, supe que se estaba acercando a mi meta. Entonces se vino, lo supe porque dejó de moverse gradualmente hasta que sacó su pene sin mayor problema. Me excitó saber que había dejado su esperma adentro, y me agaché para ponerme los bóxers y el pantalón. 

Me dio una nalgada antes de salir del baño, y me quedé un rato adentro para no despertar sospechas. Cuando salí no había nadie afortunadamente. Camino a mi casa sentí algo líquido escurrir entre mis bóxers, luego recordé lo que había hecho con el desconocido pocos minutos antes, y me sentí orgulloso.

Puntuación: 9 de 10

#621. El de la bufanda del bar de Chapinero

Estaba en un bar gay reconocido de chapinero, de esos que cuando estaba aburrido terminaba visitando. Sabía que terminaría siendo follado por uno, dos, tres, o los que fueran en el baño, en una esquina o en un motel cercano. Esos momentos de libertinaje me ayudaban a salir de la monotonía de la semana. 

Pedí una cerveza y al poco tiempo llevaba tres. Otra ronda de cerveza fluyó. Tiempo después vi caminar a quien sería #621. Medía 1,75, era blanco, de contextura gruesa y guapo. Estaba sentado muy cómodo mientras #621 se acercaba a mí. Luego se quedó quieto, estaba de pie a pocos metros. Calculé su próximo movimiento, pasaron varios minutos hasta que finalmente se sentó a mi lado. 

Hola”, dije en medio de sonrisas disimulando el hecho que ya estaba prendido.

Cómo estas?”, preguntó con una sonrisa de vuelta.

Muy bien, y tu?”, pregunté.

Bien gracias..” respondió. Hubo un silencio incómodo, entonces siguió hablando. “te ves lindo”, dijo mientras me ofrecía una botella de aguardiente antioqueño con una copa de plástico. Mi estado de alicoramiento no era similar a las veces anteriores donde había follado con la mitad del bar estando ebrio, pero el alcohol empezaba a surtir efecto y agarré la botella en lugar de servirme un shot en la copa como habría sido lo normal.

Bebí un trago largo directamente de la media de antioqueño que quemó mi garganta y me hizo hacer un gesto de “un mililitro más y vomito”. #621 se rió y apartó la botella de mí. Creo que se dio cuenta que no era sano que yo siguiera tomando, así que me llevó de la mano a una esquina para empezar a besarnos.

Nuestro beso se vio interrumpido por una necesidad mía para ir al baño, y cuando salí del baño noté que seguía sentado en el mismo lugar donde lo dejé. Le hice una seña desde la puerta del baño porque quería que mamarle la verga ahí, pero él negó con la cabeza. Volví a donde estaba sentado y me senté encima de sus piernas para besarlo. 

No había duda de que íbamos a follar. Nos habíamos conocido pocos minutos antes y supe que terminaríamos haciendo algo fogoso. #621 tenía una bufanda de cuadros que tapaba todo su cuello, y me pareció más atractivo cuando el alcohol empezó a hacer efecto en mi cabeza. #621 envolvió un brazo alrededor de la parte posterior de mi cuello para poder apretar y manipular mi cuerpo y mi parte trasera mientras simultáneamente pasaba ambas manos desde mi cintura hacia mi pecho.

Me llevó más al fondo de la esquina donde todo estaba oscuro. Se sentó arrodillado y me guió para que me acostara de espaldas con mi cara mirando hacia él. Se inclinó sobre sus codos. Jaló su cremallera hacia abajo un par de centímetros sin revelar todo. Tocó ligeramente mi culo a través de sus jeans mientras yo deslizaba mi mano por su entrepierna. Entonces llegué a sus boxers, pude sentir su humedad a través del algodón.

Grité “Dámelo“. Su verga estaba lista para estallar e interrumpió para decir: “No me he venido en tres días” eso me excitó muchísimo, un hombre arrecho es lo mejor que hay. Me empujó hacia atrás, levanté las piernas y me quitó los zapatos uno por uno. Luego, agarró mi jean con una mano y me lo quitó, mis boxers se despegaron de mi cintura cuando me quitó el pantalón. Me gustó esa posición: #621 estaba arrodillado frente a mí y lo tenía entre mis piernas. Por un momento no supe qué hacer con mis piernas colgando hacia arriba. Comenzó a abrir camino hacia abajo, empezó a masajear la entrada de mi agujero con la cabeza de su miembro. 

Mientras trabajaba entre mis piernas, pude ver el premio. Tenía un poco de vello púbico alrededor de su pene. Empujó sus pies hacia atrás, se arrodilló y sacó un condón de su bolsillo. Comenzó ponérselo lentamente mientras exploraba con su dedo en mi ano hasta que alcanzó la máxima profundidad. Y así empezó a meter y a sacar su dedo, buscando abrir espacio para su pene. Su verga le palpitaba. La provocación fue probablemente más intensa para él que para mí. 

Me excita coger con un hombre en un bar con la ropa puesta. Sus bolas colgaban sobre mis nalgas y su verga gorda e hinchada apuntaba directamente a mi ano. Pasó la cabeza de su verga hacia arriba y abajo entre mis nalgas un par de veces, marcando su territorio. Paré para decirle: “Fóllame“.

Apuntó y entró en mi apretado hoyo. Lentamente ingresó moviendo su pene hacia adentro y afuera. Lo hizo despacio, deteniéndose para dejar que me adaptara. Poco a poco empezó a bombear dentro y fuera penetrando más profundo cada vez. Después de un rato llegó al fondo y se detuvo para poder saborear la sensación. Apreté mi culo un par de veces para estimular su verga.

#621 dejó escapar una risa que se me hizo familiar. Empezó moviéndose lentamente al principio, entonces me di cuenta de lo flexible que se habían vuelto mis piernas después de las cientos de folladas que me habían dado en esa posición. Las tenía hacia arriba dobladas a la altura de la rodilla.

Mi culo se ajustó y #621 aceleró el paso. Mis piernas cayeron cuando empezó a empujar más fuerte, estaban abiertas 180 grados de ancho. Entonces sacó su verga, y cuando volvió a intentar meterla me sentía tan apretado que ahora parecía casi impenetrable, luego me di cuenta que su pene no estaba lo suficientemente duro para entrar otra vez.

Se masturbó unos segundos hasta que volvió a estar medianamente duro. Juntó mis piernas y luego las levantó hacia arriba, haciendo que mis pies quedaran cerca de su frente. Me había doblado sin esfuerzo por la mitad. Ingresó poco a poco disfrutando con la variedad de apretones de mi culo. A medida que empujaba la cabeza de su verga hacia adentro fue poniéndose cada vez más y más duro, finalmente lo metió todo. Cuando lo metió sentí que todavía no estaba completamente duro pero después de un par de movimientos adentro fue suficiente para ponerse completamente erecto de nuevo.

Me relajé con mis piernas abiertas mientras #621 empujaba. Sonreí mientras mis piernas cayeron sin rumbo como un muñeco de trapo. Estoy inspirado y he inventado una frase para describir el sexo con #621: sexo deportivo. Me estaba moviendo hacia atrás para hacerlo más rápido y más duro, pero mantenía una mano en mi muslo para evitar una penetración completa; no estaba seguro que su verga pudiera acomodarse del todo. Empecé a gemir sobre el sillón mientras era penetrado. 

Hizo de mis caderas un candado para controlar todo el movimiento. Dejé de moverme para ser follado. Sin embargo, sé que no duraría mucho más, sus 3 días sin correrse habían estado seduciendo la semilla en sus bolas, y ahora esa semilla estaba siendo estimulada por los placeres de mi culo. Pronto, #621 estaba listo para liberar, y por su forma de moverse sospeché que era un  monstruo cuando se trata de correrse. De todos los hombres que me han cogido, tiendo a recordar más a los que resaltan por los latidos de su corazón, el bombeo y el semen abundante y caliente.

Se aferró a mis caderas y mi culo para mantenerme inmóvil. Dejó de moverse. Gemí e intenté retroceder para reanudar la cogida. Entonces sus bolas comenzaron a descargarse. Sentí un leve primer espasmo. Supe que acababa de liberar un chorro de semen en el condón. El segundo espasmo inició inmediatamente después, liberando el semen restante que había  en sus bolas hinchadas. Cuando se movió hacia adelante, jadeó. Agarró mis caderas fuertemente y quedé completamente inmóvil. La excitación de ser bombeado con su semen me hicieron ponerme duro.

Los disparos de esperma disminuyeron y su verga dejó de bombear. Respiró con dificultad y produjo un par de gemidos. Entonces empecé a salir del trance orgásmico del que fui absorbido por #621 y me di cuenta de todo lo que me rodeaba: sudor en la frente, música de fondo, aire fresco, etc. Mientras tanto #621 retiraba su pene que ya estaba blando y noté la leche que había depositado en él.  Relajé mis caderas. #621 todavía seguía jadeando y sudando mientras se ponía de pie. 

El espectáculo había sido observado por unos cuantos morbosos, pero lo mejor era que a #621 no le importó que nos vieran.

Puntuación: 9,5 de 10

#620. El bisexual de Davivienda

#620 me citó en su edificio un día entre semana, cuando llegué a la portería tuve que esperarlo un rato hasta que lo vi llegar. Tenía ropa deportiva porque venía del gimnasio y subimos a su apartamento. Medía 1.70m, era blanco, tenía barba corta, de ojos café, con cuerpo de gym. Me contó que era bisexual y que había tenido muy pocas experiencias con hombres, que prefería el sexo con sus novias pero se había masturbado muchas veces con mis videos de twiter y quería probarme. 

No hubo mucha conversación previa, él iba al grano. Me pidió que me desvistiera y así lo hice, luego me ordenó ponerme en cuatro sobre su cama con mis pies sobre el borde. Metió el dedo y empezó a jugar con la punta hasta que lo metió todo. Empezó a tocarse ahí abajo mientras me penetraba con su dedo. Después de jugar un rato con su verga y mi ano, era hora de ver cómo se sentía mi culo alrededor de su verga. Se puso de pie y comenzó a quitarse los pantalones. Observé mientras se desabrochaba el cinturón y se bajaba el jean. Cuando fue a bajar sus boxers, puse mi mano sobre su muñeca para detenerlo.

¿Puedo hacerlo?“, pregunté. Sonrió y alejó sus manos, dejándome manejar el espectáculo. Al principio solo sentí su verga a través de sus boxers cortos apretados, palpé para sentir el bulto de su verga que se volvía cada vez más grande,acaricié el bulto y lo besé. Se quitó la camiseta y se acercó a mí.

#620 levantó las caderas, deslizó sus boxers por sus largas piernas y se los quitó. Abrí mis piernas y extendí mis brazos para hacerle entender que quería su verga. Se movió sobre mi hasta que me encontré cara a cara con él. Tomé su verga y la guié hacia mi ano palpitante  y resbaladizo. Bajó la cabeza un par de centímetros para deslizarla sobre la entrada de mi ano. “Frota tu culo con mi verga. Quiero que sientas lo duro y lubricado que soy para ti“, me dijo.

Frotó la cabeza de su pene hacia arriba y hacia abajo por mi ano usando la punta para abrirlo mientras me ponía erecto. Pude ver en su rostro que lo estaba disfrutando, podía no decir nada, pero su rostro no podía mentir.

Cógeme!“, le pedí

Te voy a follar… te voy a follar fuerte y profundo puta. Te gusta de esa manera, ¿no?”, susurró.

¡Oh Dios, sí! fóllame profundamente. Quiero toda esa hermosa verga grande dentro de mí“, respondí.

Miré a #620 y me incliné para besarlo. Mientras lo hacía, empujó la cabeza dentro de mí. Aunque no fue difícil penetrarme por lo húmedo que estaba mi ano, la escena fue increíblemente erótica. Mi culo no estaba desgastado, y todavía estaba apretado a diferencia de lo que creen muchos por estar con varios.

Al principio la empujó lentamente, disfrutando de la cálida y húmeda presión que había estado extrañando durante el día. Además, quería que él también disfrutara de este primer impulso lento. Cuando estuvo tan profundo como pudo, comenzó a retroceder con la misma lentitud, raspando su verga contra mis paredes anales y haciéndome saber que intentaba mantenerse dentro de mí.

Empujó su pene dentro de mi culo nuevamente y respondí  empujando mis caderas hacia arriba para encontrarme con él. ¡Se sentía tan bien! Empujó hacia adelante una vez más, y me moví hacia él, gimiendo. El hecho que gimiera realmente le excitó. Avanzó de nuevo, esta vez con más fuerza. Retrocedió, nuevamente gimiendo aún más fuerte. 

Decidió acelerar el ritmo y darme como debe ser. Me folló tan fuerte que pude escucharlo gruñir. No solo aumentó el poder de sus embestidas sino también la velocidad a la que las dio. Me estaba follando justo como yo quería, duro y profundo. Aceleró aún más el ritmo, metió su verga lo más profundo hasta que empecé a sentir que estimulaba mi próstata.

Agarró mis muñecas y sujetó mis brazos sobre su cabeza sosteniéndome mientras sacaba sus agresiones sexuales con mi culo. Me encantaba como se mecía dentro de mí, #620 movía la cabeza de un lado a otro mientras mis manos se apretaban buscando algo para agarrarme.

¡Si!” gemí “¡Eso es! ¡Cógeme! ¡Cógeme más fuerte! ¡Introduce esa dura verga en mi culo!“, le pedí.

Empezó a empujar aún más fuerte, sin preocuparse por mi dolor. Eso no era sexo, no era pasión, solo era pura lujuria animal. Podía oír la cama chirriar debajo de nosotros mientras se desfogaba conmigo. Y yo amaba cada uno de sus ataques salvajes.

Ya no me acercaba a él para recibirlo. Yacía en la cama poseído por su verga, agarrándome una y otra vez de su espalda. Mientras continuaba follando mi culo con sus salvajes movimientos animales, todo lo que pude decir fue un breve y repetitivo gemido de placer: “Oh-oh-oh“. #620  era una máquina. Un martillo golpeándome adentro como si quisiera lastimarme… como si quisiera abrir un agujero a través de mí. Nunca había podido follar a ninguna de sus novias así, con ese tipo de fuerza brutal. Pero por alguna razón, tuvo que intentarlo conmigo.

Tal vez fue porque me veía como alguien promiscuo y no había vínculos emocionales. Tal vez porque sabía que nunca volvería a verme y podría ser libre para hacer lo que quisiera en la cama conmigo. Después de terminar lo confirmó.

La follada continuó por más tiempo de lo que pensé. El sudor corría por su espalda y goteaba en mi frente. #620  estaba jadeando como un perro que necesita tomar agua, pero siguió adelante hasta que sentí ese cosquilleo familiar en mi interior que me dijo que el espectáculo estaba llegando a su fin.

¡Voy a...” dijo tomando una bocanada de aire entre sus empujes. Rápidamente sacó su verga de mi culo con mi ayuda y se paró sobre la cama para correrse en mi boca. Me arrodillé con la boca abierta, esperando su recompensa. Se puso de pie sobre mí y le chupé la verga.

Disparó su primer chorro a través de mi cara, un poco de su leche aterrizó en mi lengua que estaba afuera. Mantuve la boca abierta con los ojos cerrados, y depositó otro chorro más precisamente esta vez en mi boca. Se movió hacia abajo, dándole a mi pecho un poco de su leche y sonreí. Luego apuntó en mi boca y terminó de llenarme con el resto de su descarga.

Cuando estuvo completamente agotado, envolví mis labios con fuerza alrededor de su verga, y chupando fuerte, le sequé lentamente la leche restante con mi boca, dejando su verga impecablemente limpia. Me ayudó a levantarme y me dio las gracias por haberme dejado tratar como una “puta” porque con sus novias no había podido hacerlo nunca. Su comentario no me tomó por sorpresa y me reí.

Puntuación: 7,5 de 10

#619. El exhibicionista de corbata

Los días han estado espectacularmente soleados, cuando todo vuelva a la normalidad pienso volver al bosque donde me ofrecí a 12 desconocidos. Cuando le conté al empresario guapo y adinerado de mi experiencia con los 12 hombres se sintió celoso y me pidió ir con él la próxima vez para verme. Recuerdo sentirlo eyacular en mi culo y sentir su leche escurriendo cuando retiró su verga de mí. Él tiene una imaginación muy grande y su más grande fantasía es verme follar con extraños. Incluso ahora, mientras escribo este relato, me pongo duro pensando en los hombres que se excitan leyendo mis experiencias.

Recuerdo una experiencia de en un viaje en transmilenio temprano en la mañana, el bus estaba lleno como de costumbre y yo estaba parado en la parte de atrás, consciente de que un hombre maduro sentado a mi izquierda tocó mi culo mientras miraba hacia adelante. Afortunadamente el tipo no se veía feo, pero no lo vi muy bien para decir si es alguien a quien me llevaría a la cama. La sensación fue extraña pero excitante, moví mi cintura hacia atrás y el hombre maduro aprovechó para agarrar bien mis nalgas, entonces llegué a mi destino y me bajé del bus. Tenía la verga erecta y el recuerdo duró en mi cabeza toda la mañana.

Cuando me levanté el día que conocí a #619 me pregunté con quién follaría ese día. Será guapo? Moreno o blanco? Será rolo o de otra ciudad?. Ese día quería follar con alguien que compartiera uno de mis mayores fetiches, el exhibicionismo. Desde que tengo uso de razón fantaseo con estar en un lugar donde no debo, desnudo, con alguien a quien no le importe que nos vean culiando. Esa fantasía viene acompañada de una sensación de excitación, miedo y morbo. El lugar varía desde un parque público hasta una carretera donde pasan muchos carros. 

Publiqué un mensaje en un grupo de whatsapp gay al que me habían agregado y pregunté si alguien estaba dispuesto para culiar al aire libre, recibí varios mensajes pero el que más me llamó la atención fue el de #619. Su foto de perfil era la de un hombre de unos 32 años, trozudo, con cara decente y corbata. Empezamos a hablar y a medida que pasaba el día me demostró su interés por conocerme y tener sexo al aire libre después que él saliera de trabajar. Me contó que había un parque cerca del edificio donde él trabaja donde me podía culiar, y me envió la dirección de su oficina para encontrarnos apenas saliera.

Llegó la hora para encontrarme con #619. Me sentía nervioso, como la primera vez que lo hice en el humedal córdoba cuando estaba en el colegio. Mis experiencias en el humedal siempre habían sido divertidas, algunas más que otras. Pero también siempre estuvo el miedo que era un poco peligroso, más que el peligro de ser atrapado, por los malandros que dicen que acechan en ese humedal. Afortunadamente las veces que tuve sexo allí nunca me pasó nada malo. Pero ahora se trataba de un nuevo lugar al aire libre que no conocía y del cual Google no tenía reviews, ni habían foros en internet para obtener una referencia sobre el mismo. 

Entonces me dejé llevar por la adrenalina y la vibra positiva que me dio al conocer a #619 a la salida de su oficina. Medía 1.70m, era blanco, con barba corta, ojos oscuros y bien parecido. Llevaba un traje formal con corbata, me contó que trabaja para un ministerio y vive con su mamá. Me pareció un hombre demasiado abierto y amigable, y me dio confianza saber que ya había hecho cosas en el parque a donde íbamos a ir.

Llegamos al lugar, se veía apropiado para tener un encuentro esporádico. No teníamos mucho tiempo porque a pesar que estaba oscuro, podían vernos desde lejos. Se bajó los pantalones y empecé a mamárselo, su verga estaba completamente dura y sentí el sabor a su precum. Agarré la base con mi mano y empecé a masturbarlo mientras chupaba la cabeza, otra vez sentía esa adrenalina adictiva que no sentía desde la última vez que me follaron en el humedal. 

“Quieres que te lo meta?”, preguntó. Obviamente quería que me cogiera, y era mejor hacerlo rápido porque dada las circunstancias debíamos ser rápidos y efectivos. Entonces me bajé los pantalones y me puse en cuatro. #619 abrió mis nalgas con sus manos e insertó su miembro viril. Todo hubiera sido mucho más fácil si hubiéramos tenido lubricante. Cuando metió la punta un grito salió de mi boca. 

“Estás bien?”, preguntó. 

Estoy bien. Se siente bien pero tienes una verga tan grande! Supongo que por eso duele. Sigue adelante. Se siente mucho mejor ahora”, le dije. Con eso, #619 comenzó a empujar más profundo. Comenzó a acariciar mis nalgas y metió toda la cabeza. Entonces caí en cuenta de nuevo que estábamos en un lugar público y me puse muy duro. Rápidamente miré a mi alrededor y sentí alivio cuando no vi a nadie.

Volví a centrar mi atención en el asunto en cuestión. Realmente quería hacerlo correrse ahí y comencé a poner todo mi esfuerzo en darle un orgasmo, #619 comenzó a empujar su verga dentro de mí rápidamente, pero sabía que no la tenía toda adentro. El poco tiempo que fui follado por él en ese lugar fueron estupendos, siempre disfruto del paisaje y de la brisa al culiar en un lugar no convencional. 

Una ambulancia emitió fuertes ruidos y noté que había alguien que podría vernos, así que decidimos terminar, nos vestimos rápido y fuimos de nuevo a su edificio. Al parecer a #619 le gustaba mucho follar en lugares de ese tipo y además conocía un cuarto en el edificio donde trabajaba donde sólo él tenía acceso a esa hora. Me dijo que por seguridad no podíamos hacer ruido y debía ser rápido, y yo contento acepté.

Fuimos a un cuarto en un piso subterráneo. Se bajó los pantalones y vi su verga todavía dura para continuar con nuestra faena. Estábamos más tranquilos, el lugar al aire libre que #619 había sugerido no era el mejor para hacer cruising. Sacó un condón y se lo puso, me acomodé para culiar en cuatro. Escuché cuando empezó a aumentar su ritmo y suspiré, estaba acariciando mis bolas y mi verga mientras él se agarraba de mi cintura follándome. Estaba cerca, y poco tiempo después me hizo saber que estaba a punto de liberar su descarga. “Estoy a punto de acabar”, dijo.

“Yo también. Rico sentir esa verga dentro de mí “, respondí. Con eso en mente, me preparé para una liberación inminente cuando sentí que mis paredes anales se apretaban y su verga se hacía más grande mientras arqueaba mi espalda y gemía. Dio un par de empujones fuertes mientras se corría y cuando terminó permaneció  quieto con su pene todavía dentro de mi culo que me parecieron horas, aunque no pudo haber durado más de unos segundos. Cuando sacó el condón comprendí el calor que sentí cuando se vino, su descarga de semen había sido considerablemente grande y todavía estaba caliente.

Guardó el condón usado en el empaque y nos vestimos. Salimos en silencio del cuarto oscuro. 

Puntuación: 9 de 10

#618. El policía de Normandía

Las cosas han cambiado mucho desde la semana anterior. Recuerdo hace una semana pasar por mi rutina habitual de tomar otra ducha (mi tercera del día) para acostarme con el tercero de ese día, luego ponerme el jean, mis boxers y la primera camiseta que encontrara. Abría la ventana del cuarto y regaba un poco de mi perfume sobre la cama antes que llegara el siguiente para disimular el olor a sexo del tipo con quien me había acostado una hora antes. El día anterior me habían metido 5 vergas. Fue extenuante mantener ese ritmo de sexo, pero aún así siempre estaba listo para el siguiente. 

Desde que se supo que a Boris Johnson, el primer ministro de Reino Unido fue internado en cuidados intensivos por tener coronavirus, la gente ha estado mucho más precavida para salir y tener contacto físico, incluido los encuentros sexuales. Las personas se asoman a las ventanas y los balcones a las 8:00pm para aplaudir y felicitar a los que trabajan en el sector de la salud, eso me parece de admirar.

Tener menos parejas sexuales al día me ha permitido tener más tiempo para mí mismo y disfrutar del aislamiento en el confinamiento de mi habitación. En una semana, el clima ha pasado de invierno a primavera. Los días están tan soleados y cálidos, y las flores y las hojas de los árboles han empezado a crecer, he salido con ganas a botar la basura y al supermercado. Me hacía falta los rayos del sol entrando por la ventana.

Conocí a #618 por Grindr días antes de conocernos cuando tuve que ir al aeropuerto. Llegué a su apartamento en Normandía una madrugada, entramos en silencio para no despertar a la gente con quien vivía, todo estaba oscuro. Me acosté en su cama y empecé a quitarme la ropa. Tuvimos una pequeña charla y me distraje con algo que me tomó por sorpresa. Había un uniforme de policía colgado en su puerta color verde militar con su apellido bordado en dorado. Inmediatamente le pregunté si era policía pero al igual que su uniforme, mi pregunta lo tomó por sorpresa, creo que se sintió incómodo. 

Mi pregunta con opción de respuesta cerrada (si o no) se vio manipulada por sus palabras. Al parecer él prefería evitar el tema, pero no pudo esconder lo evidente cuando vi un uniforme de policía colgado en su cuarto. Finalmente lo aceptó y continuamos en lo nuestro. 

Desabroché su pantalón y comenzó a manosearme mientras nos tocábamos el bulto del otro. Llegué a sus calzoncillos y sentí su erección. Sabía que tenía que tenerlo en mi boca y empujé su cintura hacia mí, bajé sus pantalones y cayó de rodillas con su verga ardiendo frente a mi cara.

Abrí mis labios y la llevé dentro de mi boca, suavemente lamiendo la cabeza con mi lengua. Dejé que mis manos acariciaran sus muslos y fui subiendo hasta encontrar sus bolas. Estaban pesadas, cargadas de esperma, mientras tanto me encendía el pensamiento de estar en la cama con un policía. 

Lo llevé de vuelta a nuestra posición inicial donde él estaba recostado sobre la cama boca arriba. Le dije que tenía un fetiche por los policías y que me excitaría que me follara con su uniforme puesto. Finalmente lo convencí para que se pusiera la chaqueta de su uniforme; pero como dice el dicho, de eso tan bueno no dan tanto y se la terminó quitando poco tiempo después. Cuando lo hizo, lo vi mucho más cómodo y me preguntó si podía besarme. Dije que sí y me dio un beso largo que se volvió un beso francés. Terminamos el beso y extendí mi mano a través de las sábanas para tocar su herramienta. Me arrodillé entre sus piernas y reanudé mi mamada, lamiendo sus bolas suavemente y acariciando su eje con mi mano.

Lo miré con ojos hambrientos y le pregunté: “¿Quieres follarme?“. El policía asintió con la cabeza y noté que él quería hacerlo tanto como yo. Comencé a quitarme la ropa mientras continuaba chupándole la verga. Puse mi trasero sobre su abdomen, se colocó un condón y me dobló ligeramente para ver mi premio antes de que me cogiera.

Ensarté su pene despacio en mi ano y empecé a cabalgarlo, ajustando cada centímetro de su miembro en mi culo. Minutos después me empujó suavemente sobre la cama con mi cabeza abajo, culo arriba y entró en mí de nuevo, un choque eléctrico de excitación poseyó mi cuerpo. Se sintió tan rico ser follado por el policía, 

#618 comenzó a empujar profundamente dentro de mí mientras movía mis caderas hacia atrás para encontrarme con su cuerpo. No le llevó mucho tiempo establecer un ritmo duro y profundo en mi interior. Podía sentir sus pesadas bolas golpeando contra mi culo y cuando eché mi cabeza hacia atrás gemí como buen puto, me agarró de la cintura para obtener mejor control.

El policía gimió y agarró mis caderas más fuerte, supe que estaba cerca. Luego sacó su pene y se quitó el condón, acerqué mis nalgas hacia su miembro y terminó por correrse. Sentí que varios chorros de esperma caliente cubrieron mis nalgas y parte de mi espalda.  Al final se acostó encima mío por unos momentos para recuperar el aliento. Mientras estábamos acostados sentí que su pene se encogía. Luego me puse de pie y me vestí mientras el policía me veía hacerlo.

Después me acompañó hasta la puerta y me dio un beso antes de cerrarla, mis pensamientos posteriores estuvieron llenos de morbo por haber pasado la noche con un uniformado hasta dormirme.

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